Me encanta su pelo hasta las orejas, adoro sus ojos verdes , su pequeña nariz, y su boca.
Me sé cada uno de sus gestos y cada una de las articulaciones que tiene que mover para darlos, distinguiría su olor de entre cientos de personas, e incluso miles, y de hecho, lo hago.
Conozco su voz en absolutamente todos los formatos, pero sobretodo, en formato gemido, y en formato deseo. Es imposible para mi olvidar ninguno de los recovecos de su piel después de haberlos visitado todos, y he memorizado, sin quererlo, su teléfono, el número de pasos que hay desde mi casa a la suya, y un millón de cosas más. Me encanta verlo llorar de alegría, sobretodo por dos motivos; porque soy una de las pocas personas afortunada de verlo en ese estado, y porque con las lágrimas sus ojos se vuelven como el mar después de la tormenta, no puedo evitar sonreír cuando él lo hace, pues tiene una de las sonrisas más bonitas que veréis jamás, y no lo digo solo por estar enamorada.
Rozo la locura cada vez que me lanza una mirada y, sabéis esa sensación que tenéis todas de estar a tres metros sobre el cielo? pues es una mierda comparado con lo que siento si me besa, cuando estoy con él deseo con toda mi alma poder congelar el tiempo, y quedarnos atrapados en un abrazo, o en un beso y odio infinitamente cuando se va, aunque no puedo evitar sonreír al verlo pasar, me he leído mil libros de amor, y ninguno describe lo que siento cuando me roza con la yema de sus dedos, así que, autores que nunca os habéis enamorado, que os jodan, pero no escribáis sobre lo que no sabéis.
Podría contaros mil cosas más sobre él, pero creo que, lo más importante, es lo mucho que lo amo.
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