viernes, 27 de abril de 2012

Mi carta de despedida.


Llega mi carta de despedida, la que pensé que nunca tendría que escribir, la que planeé que moriría sin haberla pensado. Sabíamos que todo esto tendría que pasar, antes o después, nos cansamos... pronto, pero mejor así, nuestra decisión le impidió al tiempo romper con nuestra historia. Final, palabra dura, pero cierta, no se podría decir de otra manera, en esta última página solo tengo palabras de agradecimiento para ti, porque has estado ahí y nunca han faltado esos abrazos infinitos. Debería decirte todo lo que se supone que ya tienes que saber, lo que siento... ya no importa, quedará en el olvido al igual que nuestros recuerdos con el paso del tiempo. Pero para variar un poco y que esto no sea melancólico de más diré que gracias, gracias por cada beso, gracias por haberme hecho sentir especial, por haberme dicho lo que sentías o al menos, por intentarlo. Debería darte las gracias por cada te quiero, es más, por cada te amo que hacía temblar mis manos y revolotear esas mariposas en mi interior, gracias por haberme hecho cambiar de opinión en temas que estaba equivocada, aunque ya lo sé, soy demasiado cabezona. Pero no todo era buena, a lo mejor por eso estoy en esta situación, escribiendo en una pantalla con una mínima esperanza de que leas algo de lo que escribo, así que voy a darte las gracias también por cada discusión, por cada frase borde, por cada palabra envenenada, por esas puñaladas que ahora ya no duelen, o eso parece, porque el pasotismo es la anestesia del corazón. Gracias por haberme dicho lo que pensabas, y por habertelo callado en diversas ocasiones, gracias también por haberme puesto en mi lugar cuando más lo necesitaba, gracias por escuchar mis problemas, aunque te hubiese hablado de la peor forma que existe, gracias por haber compartido momentos maravillosos conmigo y gracias por haberme hecho feliz... durante todo este tiempo. No puedo negar que te echaré de menos, y tampoco negaré que lo hago ahora mismo, pero hemos tomado esta decisión, los dos, tú serás más feliz sin mí y yo... aprenderé a vivir sin ti, lo he hecho dieciséis años, ¿por qué no voy a seguir haciéndolo ? Sé que me pasé tantas veces como días tienen los meses, que no fui la mejor, pero tampoco intenté serlo. Ya empiezo a tener celos de esa persona a la que llamarás mi vida, a la que le acariciarás la mejilla dulcemente y le dirás que la amas más de lo que las palabras puedan expresar, no sé quién es, pero empiezo a odiarla. Espero que todo te vaya bien, que encuentres a esa persona que te de lo que yo no pude darte, que no discuta, y que sea lo más cariñosa que pueda, y a esa persona que tendrá la suerte de tenerte a su lado le diré que te cuide, como yo no supe hacerlo, que no te falle y que seais felices. Pero quiero pedirte algo, cada vez que escuches alguna canción, de esas que tú y yo conocemos, acuérdate de mí

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