Llega mi carta de despedida, la que pensé que nunca tendría
que escribir, la que planeé que moriría sin haberla pensado. Sabíamos que todo
esto tendría que pasar, antes o después, nos cansamos... pronto, pero mejor
así, nuestra decisión le impidió al tiempo romper con nuestra historia. Final,
palabra dura, pero cierta, no se podría decir de otra manera, en esta última
página solo tengo palabras de agradecimiento para ti, porque has estado ahí y
nunca han faltado esos abrazos infinitos. Debería decirte todo lo que se supone
que ya tienes que saber, lo que siento... ya no importa, quedará en el olvido
al igual que nuestros recuerdos con el paso del tiempo. Pero para variar un
poco y que esto no sea melancólico de más diré que gracias, gracias por cada
beso, gracias por haberme hecho sentir especial, por haberme dicho lo que
sentías o al menos, por intentarlo. Debería darte las gracias por cada te
quiero, es más, por cada te amo que hacía temblar mis manos y revolotear esas
mariposas en mi interior, gracias por haberme hecho cambiar de opinión en temas
que estaba equivocada, aunque ya lo sé, soy demasiado cabezona. Pero no todo
era buena, a lo mejor por eso estoy en esta situación, escribiendo en una
pantalla con una mínima esperanza de que leas algo de lo que escribo, así que
voy a darte las gracias también por cada discusión, por cada frase borde, por
cada palabra envenenada, por esas puñaladas que ahora ya no duelen, o eso
parece, porque el pasotismo es la anestesia del corazón. Gracias por haberme
dicho lo que pensabas, y por habertelo callado en diversas ocasiones, gracias
también por haberme puesto en mi lugar cuando más lo necesitaba, gracias por
escuchar mis problemas, aunque te hubiese hablado de la peor forma que existe,
gracias por haber compartido momentos maravillosos conmigo y gracias por
haberme hecho feliz... durante todo este tiempo. No puedo negar que te echaré
de menos, y tampoco negaré que lo hago ahora mismo, pero hemos tomado esta
decisión, los dos, tú serás más feliz sin mí y yo... aprenderé a vivir sin ti,
lo he hecho dieciséis años, ¿por qué no voy a seguir haciéndolo ? Sé que me
pasé tantas veces como días tienen los meses, que no fui la mejor, pero tampoco
intenté serlo. Ya empiezo a tener celos de esa persona a la que llamarás mi
vida, a la que le acariciarás la mejilla dulcemente y le dirás que la amas más
de lo que las palabras puedan expresar, no sé quién es, pero empiezo a odiarla.
Espero que todo te vaya bien, que encuentres a esa persona que te de lo que yo
no pude darte, que no discuta, y que sea lo más cariñosa que pueda, y a esa
persona que tendrá la suerte de tenerte a su lado le diré que te cuide, como yo
no supe hacerlo, que no te falle y que seais felices. Pero quiero pedirte algo,
cada vez que escuches alguna canción, de esas que tú y yo conocemos, acuérdate
de mí
No hay comentarios:
Publicar un comentario